Semana 41: Cuando el parto se hace esperar
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La fecha probable de parto llegó y se fue, y tú sigues esperando. Eso puede sentirse extraño, pesado o inquietante en silencio, aunque siempre hayas sabido que esa fecha era una estimación y no un plazo fijo. Cualquier cosa que estés sintiendo ahora mismo es completamente comprensible.
Lo que probablemente está pasando con tu atención
En la semana 41, tu equipo de salud querrá verte con más frecuencia. La mayoría de los consultorios u hospitales ofrecerán citas para revisar cómo estás tú y tu bebé, y esas conversaciones probablemente incluirán hablar sobre el monitoreo y la posibilidad de inducir el parto. Esto no es señal de que algo esté mal; es simplemente el momento en que tu equipo comienza a observar más de cerca cómo van las cosas.
Es posible que te ofrezcan un despegamiento de membranas si aún no te lo han hecho. Tu partera o médico podrá explicarte en detalle en qué consiste y qué puedes esperar después.
La conversación sobre la inducción
La inducción, es decir, el proceso de iniciar el trabajo de parto con ayuda médica, es probable que surja esta semana. Tu equipo de salud te explicará las razones por las que podrían recomendarla, los métodos que utilizan y los tiempos que tienen en mente. No tienes que aceptar nada en ese mismo momento. Es completamente razonable pedir tiempo para pensar, hacer preguntas y hablarlo con tu pareja o con alguien de confianza si cuentas con esa persona.
Algunas preguntas que pueden ayudarte a sentirte más preparada:
- ¿Por qué recomiendan la inducción en este momento?
- ¿En qué consiste el proceso y cuánto tiempo podría tomar?
- ¿Qué pasa si quiero esperar un poco más?
- ¿Cómo se monitoreará a mi bebé mientras tanto?
- ¿Qué cambiaría su recomendación?
Cómo hacer más llevaderos los días de espera
Los días después de la fecha probable pueden sentirse muy largos. Las personas a tu alrededor quizás te pregunten constantemente cómo vas, lo que genera su propia presión. Está bien poner un límite: un mensaje breve a tus contactos cercanos diciéndoles que compartirás noticias cuando las haya puede quitarte un pequeño peso de encima.
Descansa cuando puedas, aunque dormir sea difícil. Quedarte cerca de casa puede darte tranquilidad, pero caminatas cortas y suaves, o simplemente cambiar de ambiente, pueden ayudar a que las horas no se sientan tan eternas si te sientes con ánimo para ello. Intenta seguir haciendo pequeñas cosas que te den algo de consuelo.
Si notas algo diferente
Si sientes que tu bebé se mueve menos de lo habitual, si se te rompe la fuente, si tienes algún sangrado o si te sientes mal de cualquier manera, comunícate con tu consultorio u hospital de inmediato, sin esperar a tu próxima cita programada. Confía en tus instintos. Tú conoces tu cuerpo.
Lleva tus preguntas a tus citas
Las citas de esta semana son una oportunidad real para decir todo lo que tienes en mente. Tu partera o médico ha tenido estas conversaciones muchas veces, y no existe ninguna pregunta demasiado pequeña o demasiado angustiada para hacerla. Si algo de lo que te dijeron no te quedó claro, pídeles que te lo expliquen de nuevo de otra manera. Mereces sentirte lo más informada y tranquila posible antes de lo que venga después.
Este artículo es información general, no un consejo médico. Para cualquier duda sobre tu salud o la de tu bebé, habla con tu médico o tu partera.