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Semana 25: cómo cuidar tu espalda a lo largo del día

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Para la semana 25, tu centro de gravedad ya ha cambiado de manera notable. La barriga jala hacia adelante, la zona lumbar trabaja más para compensar, y es posible que estar de pie, sentada o incluso acostada por demasiado tiempo te deje una sensación de tensión o un dolor sordo que no tenías hace unas semanas. Es algo muy común en esta etapa, y vale la pena prestar atención a los pequeños detalles de cómo te mueves durante el día.

Cómo está cambiando tu postura

A medida que el útero crece, la curva natural de la zona lumbar tiende a acentuarse. Tu cuerpo se está adaptando a una nueva forma, y los músculos de la columna, las caderas y la pelvis están ajustándose. Puede que notes que empiezas a inclinarte un poco hacia atrás cuando estás de pie, o que la tensión se siente más después de un rato largo sentada frente a un escritorio o parada en el mismo lugar. Ninguna de esas posiciones es fácil para la espalda en este momento.

Ajustes pequeños que pueden ayudarte durante el día

No necesitas cambiar toda tu rutina, pero algunos ajustes específicos pueden aliviar la carga sobre tu espalda:

  • Cuando estés sentada, procura mantener ambos pies apoyados en el suelo y usa un cojín pequeño o una toalla enrollada para sostener la curva lumbar.
  • Si permaneces de pie por períodos largos, alternar el peso de un pie al otro o apoyar un pie en un escalón bajo puede reducir la tensión.
  • Para levantarte de una silla o de la cama, gírate de lado primero en lugar de incorporarte directo.
  • Evita levantar cosas pesadas del suelo; si necesitas recoger algo, dobla las rodillas en lugar de inclinarte desde la cintura.
  • Si trabajas sentada, intenta hacer pausas breves para moverte cada hora.

Posiciones para dormir y descansar

La noche puede traer sus propios desafíos. Muchas personas en la semana 25 encuentran que acostarse de lado con una almohada entre las rodillas alivia la presión en la zona lumbar y las caderas. Una almohada colocada debajo de la barriga también puede ayudar. Si te despiertas rígida o con dolor, puede valer la pena experimentar con distintas posiciones de las almohadas para ver cuál te da más alivio.

Movimiento suave a lo largo del día

Caminatas cortas y tranquilas pueden ayudar a que los músculos alrededor de la columna no se pongan rígidos. Estirar los flexores de la cadera —los músculos en la parte delantera de las caderas— también puede aliviar parte de la tensión en la zona lumbar, ya que estos músculos se acortan cuando permaneces sentada por mucho tiempo. El movimiento suave en agua tibia, si tienes acceso a una alberca, es algo que muchas personas encuentran especialmente reconfortante en esta etapa. Cualquier movimiento que elijas, la idea es mantenerlo suave y constante, sin esfuerzo intenso.

Cuándo comentárselo a tu equipo de atención

La mayoría de las molestias en la espalda en esta etapa están relacionadas con los cambios físicos propios del embarazo, pero hay momentos en que vale la pena consultar con tu médica, médico o partera. Si el dolor es agudo o intenso, si se extiende hacia una o ambas piernas, si va acompañado de presión pélvica o de cambios en cómo te sientes en general, o si aparece de repente y se siente diferente al cansancio habitual, comunícate con tu consultorio u hospital sin esperar a ver cómo evoluciona. Tu equipo de atención también puede orientarte hacia una fisioterapeuta u otro especialista si necesitas apoyo continuo para la espalda — siempre vale la pena preguntar en tu próxima consulta qué opciones tienes disponibles.


Para leer más: NHS

Este artículo es información general, no un consejo médico. Para cualquier duda sobre tu salud o la de tu bebé, habla con tu médico o tu partera.